Texto: María Portilla

Amar es armonía, aceptar las cosas como son. Dejar que su naturaleza fluya como tenga que ser. Amarse es aceptarse, amar lo que uno hace, incluso la más pequeña cosa.

En esta edición lo que más nos costó fue ponerle nombre (“Amorcito Corazón” era una buena idea y ocurrencia de unos de los vendedores de la revista), finalmente decidimos éste haciendo alusión a una espantosa telenovela del año 96, sé que te identificarás con él, lector, todos crecimos – vivimos con Televisa, ¡El canal de las Estrellas! que nos dejó bien estrellados en más de un sentido estereotipando el concepto de cómo debería ser el amor.

Y como en mi Valedor no pretendemos ser telenovela, no te vendemos la luna y las estrellas, sino la realidad que conocemos, aceptándola amorosamente.

Y es por eso que esta edición está dedicada a todas las trabajadoras sexuales de la Ciudad de México en memoria de María Luisa Torres Velazco, quién se dedicó casi 60 años al trabajo sexual. Cofundadora y pilar de la Casa Xochiquétzal es recordada por sus compañeras y Jessica Vargas, directora de este albergue como una mujer valiente, fuerte, trabajadora, entrona y firme. Sus ganas de saber más la llevaron a terminar la primaria durante su último año de vida a los 83 años, pero sobre todo Marilú fue una mujer que amo muchísimo y que también fue amada, larga vida a esta guerrera y diosa de la Casa Xochiquetzal, descansa en paz.