Texto: María Portilla
Foto: Cortesía de “La Ciudad de México en el Tiempo”

Usted, bienamado lector, está a punto de darse una zambullida en la época más glamurosa de la Ciudad de México: la edad de oro, los años 50. Por aquel entonces, la engalanada metrópoli avanzaba decididamente hacia la economía industrial y la modernidad, resuelta a no volver atrás. Fue la época del Cine de Oro, las primeras transmisiones radiofónicas por Frecuencia Modulada, la edificación de la Torre Latinoamericana, la construcción de Ciudad Universitaria, la vida nocturna de los cabarets y las rumberas. Con gran entusiasmo se bailaban el nuevo mambo y el cha cha chá en todos los barrios de la ciudad.

¡Cómo se me antoja haber vivido en la capital por aquellos años! Percibir realmente el transcurrir del tiempo, observar la vida sin la intervención de pantallas, pasar horas contemplando, disponerse a escuchar la radio, dominguear en la Alameda, sentarse a escribir una carta y esperar con paciente avidez la respuesta que traía el cartero.

¿A usted no se le gustaría ―al menos por un momento― regresar el tiempo a ese México? ¿Que le hablaran con gran respeto, o que lo conquistaran con las prácticas de cortejo de aquellos años…? ¿Que le llevaran serenata, le compusieran canciones, le compraran rosas y le enviaran cartas de amor…? ¿Que un sastre le ayudara a vestir con elegancia?

Permítame expresar mi gratitud hacia los creadores de esta gentil gaceta, así como a quienes gestionaron los derechos de autor para poder compartir con usted, amable lector, algunas joyitas del México de entonces. Muchas gracias a la familia Arnau por habernos facilitado tanto tener como parte central el póster.

Adquiera pronto su ejemplar, gentil caballero, y usted, bella dama que nos lee, ¡luzca bella siempre!

Y de paso recuerde: “La vejez es sagrada, ¡y para allá vamos todos!”.