Por: Paula García
@_paula_con_u

Cuando llegamos al local C de Bucareli 69 nunca pensamos que la banqueta se convertiría en parte fundamental de Mi Valedor. Siempre tuvimos las ganas de hacer un centro creativo callejero donde pudiéramos colaborar con las y los valedores, solamente que nunca nos imaginamos que este espacio se daría tal cual en la calle.

La oficina es muy pequeña por lo que no podemos impartir las sesiones adentro, así que cuando inauguramos los talleres pensamos: “bueno por lo pronto sacamos una mesa y unas sillas, y luego ya veremos”. Ese ya veremos se convirtió en una costumbre y ahora nuestra acera se ha convertido en una especie de atelier, donde hemos visto a los valedores y valedoras tomar fotografías, dibujar, escribir cuentos y crónicas, hacer radio, bailar, capacitarse para sus primeras ventas, cantar, jugar, hacer todo tipo de arte, practicar inglés y aprender un poco de alemán.

Foto por Mi Valedor
Foto por Mi Valedor
Foto por Mi Valedor
Foto por Mi Valedor
Foto por Mi Valedor
Foto por Mi Valedor

 

Siempre he pensado que la calle también es una oportunidad y ha sido la calle la que nos ha dado el espacio de generar comunidad a través de ella. Y es que esta partecita de la glorieta del Reloj Chino de Bucareli ha sido de gran ayuda para que se forme esta amistad entre todos los que participamos, valedores, valedoras, talleristas, Don Miguel el bolero, vecinos, el centro cultural Bucareli 69, El Bandini, los caminantes curiosos -que muchas veces entran como Pedro por su casa a la oficina-,­ y a veces hasta los polis que siempre andan disfrutando del chisme de lo que hacemos durante sus horas muertas de guardia entre marcha y marcha. Y por ahí enfrente tenemos la puertota de SEGOB, que quién sabe si se han percatado de nuestra existencia; a veces pienso que quizás Chong nos observa desde su ventana con un cognac en la mano y que ya debería ser hora de que se involucre con el proyecto. Luego se me quita pensando en la deliciosa independencia que tenemos sin que nos toquen las cadenas de la burocracia mexicana.

Foto por Mi Valedor
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