Texto: Héctor Castillo Berthier
Foto: Sara Escobar

ZONA SUBMETROPOLITANA

¡VIVAN LOS JÓVENES!

Un golpe de ánimo apareció de pronto entre la población.

Ante los desastres, los mexicanos acostumbramos solidarizarnos. Nos unimos. Aprendemos de la nada para encontrar una energía colectiva. Un ánimo que se transforma en una fortaleza real, llena de vida.

Nuestros jóvenes son parte vital de esta movilización.

Así fue en 1985 y así se repitió en el terremoto del 19 de septiembre pasado.

Miles de jóvenes organizaron el tránsito. Formaron cadenas humanas para retirar los escombros. Muchos más reunieron víveres, medicinas, herramientas y todo lo que hiciera falta para apoyar a los damnificados.

El objetivo central: rescatar con vida al mayor número de gente.

Intervinieron en algo que el gobierno no podía resolver solo, pero seguían las órdenes de las autoridades. Demostraron su utilidad.

Los jóvenes masivamente, se dedicaron a poner en pie a la Ciudad.

Descubrieron que la suerte de uno y los problemas de otros, nos importan a todos.

Como se dice: “México es una familia de desconocidos, sin apellidos”… Esa es la enorme fuerza de nuestro pueblo.

En esta ocasión fue como darnos un abrazo colectivo. Fue una forma para expresar el amor por los demás.

Con ello apareció el Nosotros: “Todos somos nosotros”.

Los padres de estos jóvenes lo hicieron antes, en el terremoto  de 1985 y sin duda esa movilización social ayudó a fortalecer el avance de la democracia… Pero ese proceso aún no ha terminado.

¿Con la nueva aparición del Nosotros se podrá avanzar en la democracia del país? ¿Podrá ayudar a disminuir la corrupción?

Ese Nosotros, creado intempestivamente, fue sólo un punto de unión.

Cada quien puso en ese momento lo que tenía en la mano. Su saber. Su conocimiento. Su fuerza. Fue una enorme cadena de apoyo, aprovechando las nuevas tecnologías.

En ese apoyo no hay clases sociales, ni jerarquías. No hay rangos. Fue un llamado a ser iguales frente al desastre.

Fue aprender a mirar la muerte en un espejo callejero.

La vulnerabilidad tomó el lugar de la conciencia y el poder ayudar nos generó una nueva identidad… en ese momento.

Sólo fue cuestión de ese momento. Cuando lo que hacíamos servía. Cuando lo que realizábamos salvaba. Cuando lo que compartíamos ayudaba.

Es difícil pensar que una fuerza colectiva como la que se tuvo, logre trascender ese momento.

El rescate y la reconstrucción con los afectados por los terremotos tomará mucho tiempo.

La vida cotidiana volverá a separarnos. Nos obligará a volver a las actividades cotidianas.

Abandonaremos las calles y regresaremos a nuestra corrupta cotidianidad.

Por eso es importante tratar de conservar ese Nosotros. Pensar en la colectividad. Mantener los aprendizajes. Imaginar a México como una nación, para no olvidar la fortaleza de nuestra unión.

Esto obligaría a los partidos y a los políticos a dejar de hacer su política de siempre. Tendrían que acercarse a la sociedad y, en teoría, podríamos perseguir un bien común que ya tuvimos en las manos… en ese momento.

¿Habrá resultados de esta gran lección?

TERREMOTO POLÍTICO

Los partidos políticos se han empeñado en mantener las viejas formas de hacer política. Las mismas triquiñuelas. Los mismos acuerdos. Las mismas viejas prácticas desgastadas que tienen harta a la mayoría de la población.

Todos sabemos que la corrupción ha alcanzado niveles históricos en el sexenio de Peña Nieto.

Ya sabemos que para él primero están sus amigos y sus lealtades, antes que resolver ninguna situación que afecte a sus socios y sus aliados.

Una demanda colectiva apareció en el terremoto: Obligar a los partidos políticos a entregar sus recursos para la reconstrucción del país. ¡Fuera propaganda y más ayuda!

Hay un rechazo permanente a todo lo que tenga que ver con la política.

Hay un rechazo directo de la población a los políticos. Hay un divorcio entre los gobernados y los gobernantes.

De inmediato, todos los partidos quisieron sumarse y jugar con esas posibilidades, sin perder de vista sus intereses personales y los de sus partidos.

Es un problema complejo. No se resolverá de manera sencilla. Es necesaria una acción serena, constitucional, que resuelva este asunto.

Pero: ¿Quiénes serán los políticos capaces (y honestos) de lograrlo?… NPI.

Los daños que padecemos, se quiera reconocer o no, están siempre ligados a la corrupción y la incompetencia de las autoridades.

¿Cómo no ser sensibles ante las demandas de la población?

Lo único cierto es que el reloj de los políticos está atrasado. Se aferra a vivir en un pasado autoritario que ya no tiene cabida en la comunidad actual.

FORO ECONÓMICO MUNDIAL

La eficacia de México es pésima a nivel mundial.

“La corrupción es considerada por el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) como el principal problema que existe en México para hacer negocios, seguido por el crimen, la ineficiencia burocrática del gobierno, los impuestos y las regulaciones fiscales” (La Jornada, 26/IX/2017).

México ocupa el lugar 127, de 137 países por el “desvío de fondos públicos”.

México está en el lugar 129 por el “favoritismo en las decisiones de los funcionarios públicos”.

México está en el lugar 103 en el tema de “sobornos y pagos irregulares” hacia el gobierno. Y en el 94 por “despilfarro de gasto de gobierno”.

También está en el 118 por las “cargas regulatorias gubernamentales” (impuestos).

El gobierno de México es corrupto, gasta mal y no regula lo que sucede.

No podemos dejar en manos de los jóvenes el cambio que requerimos.

Necesitamos participar todos. Necesitamos consolidar el Nosotros.

Es momento para que con Nosotros se inicie una ciudadanización de la política y saquemos al país de las garras de los políticos.

Esa sí sería una reconstrucción.

LA CUEVA DEL DELFÍN

Nosotros con el puño en alto frenaremos la corrupción… Nosotros con el puño en alto desarrollaremos la participación ciudadana… Nosotros con el puño en alto haremos el silencio por la muerte de los viejos políticos que deben salir del gobierno… ¡Eso haremos Nosotros!

¡Vientos huracanados!, si no me piden ocultar el puño nos veremos por acá el próximo sábado…


Héctor Castillo Berthier es doctor en sociología, investigador, músico, periodista, especialista en problemas urbanos en las áreas de Basura, La Merced y el Abasto Alimentario, Caciquismo, Desarrollo Social, Cultura, Juventud y Violencia. Es autor de varios libros y numerosos artículos en revistas nacionales e internacionales. Columnista regular del Periódico Metro y conductor de programas radiofónicos. Actualmente es investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM. Miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y del SNI. Director del Proyecto Circo Volador y Coordinador de la Unidad de Estudios Sobre la Juventud (UNESJUV) en la UNAM.