A lo largo del último año y medio la Fundación del Centro Histórico (FCH), con algunas otras organizaciones, comenzaron un trabajo en red para la reflexión con respecto al tema de la vida en calle y de las poblaciones callejeras que habitan el Centro Histórico de la Ciudad de México. En un inicio se trabajó en las llamadas Tertulias como espacios de reflexión entre operadores de calle para compartir experiencias, métodos, aprendizajes y todos aquellos conocimientos relacionados con el trabajo de calle.

El andar este camino desembocó en la propuesta de generar un Observatorio de vida en calle o de poblaciones callejeras que actualmente comienza a tomar forma a través de 5 ejes: 1) Levantamiento de información 2) Creación de una plataforma de datos 3) Generación de productos 4) Análisis e incidencia en política pública 5) Transferencia de metodologías y herramientas a otros barrios de la ciudad.

Con base en estos ejes, la red hasta ahora conformada, ha comenzado a trabajar para consolidar el Observatorio de Calle que se ha planteado como un esfuerzo colaborativo de participación horizontal en el que se busca generar una sinergia mediante las capacidades y recursos de las instituciones en favor de las poblaciones callejeras.

Cada semana estaremos compartiendo la respuesta de una organización diferente.
Hoy le toca al Comedor Vicentino, un comedor comunitario en la Plaza de la Concepción del Centro Histórico:

¿Por qué trabajar con las poblaciones callejeras?

Porque es una realidad social cuyas circunstancias de vida no son aceptadas por un gran sector de la sociedad, lo que genera que su problemática más allá de resolverse tienda a crecer día con día.
Porque es una opción preferencial de servicio y voluntariado. 

Cuéntenos una experiencia o anécdota del trabajo que hacen en calle.

La fantasía de ver que todos los seres humanos buscáramos la forma de compartir equitativamente nuestras riquezas a fin de evitar sectores privilegiados en posesiones y en condiciones para enriquecimiento.

Esperamos que en algún momento los planes y proyectos institucionales se diseñen de manera funcional y no sólo como paliativos de una problemática la cual en más de una ocasión en sólo una bandera política.

Deseamos que los hogares se conviertan en centros de formación humana en donde el afecto sea el principal lazo de unión para que ello favorezca la formación de hombres y mujeres con valores, autoestima y proyectos de vida que los aleje de las drogas y de la vida en la calle.

¿Qué les mueve para participar en el Observatorio de Calle?

El estar convencidos de que los acuerdos de colaboración interinstitucional pueden favorecer a un mayor sector de la población.