A lo largo del último año y medio la Fundación del Centro Histórico (FCH), con algunas otras organizaciones, comenzaron un trabajo en red para la reflexión con respecto al tema de la vida en calle y de las poblaciones callejeras que habitan el Centro Histórico de la Ciudad de México. En un inicio se trabajó en las llamadas Tertulias como espacios de reflexión entre operadores de calle para compartir experiencias, métodos, aprendizajes y todos aquellos conocimientos relacionados con el trabajo de calle.

El andar este camino desembocó en la propuesta de generar un Observatorio de vida en calle o de poblaciones callejeras que actualmente comienza a tomar forma a través de 5 ejes: 1) Levantamiento de información 2) Creación de una plataforma de datos 3) Generación de productos 4) Análisis e incidencia en política pública 5) Transferencia de metodologías y herramientas a otros barrios de la ciudad.

Con base en estos ejes, la red hasta ahora conformada, ha comenzado a trabajar para consolidar el Observatorio de Calle que se ha planteado como un esfuerzo colaborativo de participación horizontal en el que se busca generar una sinergia mediante las capacidades y recursos de las instituciones en favor de las poblaciones callejeras.

En una de las tertulias del Observatorio de Calle

Cada semana estaremos compartiendo la respuesta de una organización diferente.
Hoy le toca a la Fundación del Centro Histórico de México A.C.

¿Por qué trabajar con las poblaciones callejeras?
En mayo del 2015 la Fundación del Centro Histórico de la Ciudad de México (FCH) inició un estudio exploratorio con poblaciones callejeras, a partir de observar dinámicas de conflicto en poblaciones callejeras que se resolvían con violencias en las calles del Callejón de Mesones, Regina y San Jerónimo.

Durante este periodo diagnóstico la FCH empezó a tener contacto con grupos de población callejera, a través de la escucha social principalmente en el primer Callejón de Mesones, San Jerónimo, Plaza de las Vizcaínas y Plaza de San Miguel Arcángel, así como encuentros con instituciones y vecinos de la zona.

El objetivo era conocer a profundidad la problemática de las poblaciones callejeras y construir un proceso de acompañamiento para ver la factibilidad de realizar un proyecto.
Esta primera fase nos permitió reconocer que entre de las poblaciones vulnerables, las callejeras, son quienes tienen menos acceso a libre ejercicio de sus derechos y viven un proceso profundo de criminalización y exclusión.

Cuéntenos una experiencia o anécdota del trabajo que hacen en calle.
La Escucha social con las personas que viven en las calles nos ha permitido conocer sus trayectorias de vida y la dimensión simbólica que representa para ellos la calle; una de las historias que más llamo nuestra atención es la de una persona con una gran calidad humana de origen salvadoreño.

Él fue reclutado desde los nueve años en la guerrilla salvadoreña y posteriormente a la Mara Salvatrucha; con él y con el grupo de calle durante un tiempo desayunábamos todos los días, allí me sorprendía el sentido profundo que le daban a este momento, ya que todo el grupo era involucrado para contribuir en el desayuno, incluso, antes de desayunar uno de ellos daba las gracias por el alimento y posterior a este limpiaban el lugar que usaban como mesa; un día que no acudimos al desayuno nos dijo: …”hermanos los anduve buscando, compre un kilo de carnitas y quería compartirlo con vosotros”.Otra cosa que me ha impresionado es la vocación cultural que tiene la población en la zona sur poniente del Centro Histórico, existe una vena musical que se expresa todo el tiempo en los cafés de la zona y que descansa en el callejón de Mesones, en donde uno puede encontrar a músicos interpretando todo tipo de géneros musicales.

¿Qué les mueve para participar en el Observatorio de Calle?

Nos mueve sobre todo el conjunto de problemáticas de las poblaciones callejeras que son in-visibilizadas y que hemos identificado a través de un año y medio de trabajo de calle de las cuales resaltan las siguientes:

• Pérdida de procesos educativos para la vida cotidiana en las personas que viven en las calles.
• Grave desnutrición en los grupos de población callejera.
• Graves condiciones de insalubridad por falta de higiene personal.
• Enfermedades asociadas al consumo del alcohol y otras drogas.
• Enfermedades crónicas degenerativas: cáncer, diabetes.
• Enfermedades de transmisión sexual.
• Enfermedades mentales asociadas al consumo de sustancias psicoactivas y vida en calle.
• Falta de documentos de identidad ciudadana.
• Interrupción de procesos legales.
• Desempleo por antecedentes penales y estigmatización.
• Violencias al interior de los grupos de población callejera.
• Desencuentros con los vecinos de la zona.
• Problemas con las familias / abandono.

Lo anterior nos ha llevado a plantear la hipótesis de que la colaboración interinstitucional y vecinal y el trabajo de escucha social podrían contribuir a mejorar la calidad de vida de esta población.
Finalmente compartir que a partir de la construcción de mesas interinstitucionales con un formato de tertulias que tenían como objetivo favorecer la reflexión sobre los vacíos metodológicos en el trabajo cotidiano de calle.
En este espacio participaron organismos públicos y/o privados y detonó la necesidad de crear una plataforma de datos cuantitativos y cualitativos a través de la creación de un Observatorio de calle con cinco niveles mínimos de colaboración que incidieran en la visibilización de las poblaciones callejeras y por lo tanto en mejorar su calidad de vida.