Texto de: Regina Rivero Borrell @oha.mx

Uga es un extraterrestre azul. Salió de un gran huevo en una granja de pollos para convivir y aprender sobre el mundo junto con Carolina y tres granjeros que no pueden escuchar, y de quienes solo conocemos sus nombres por lenguaje de señas. Los niños en el Teatro Helénico entienden muy bien la trama, tal vez haya alguno que no la pueda escuchar pero también la pueda comprender, pues en la obra hay actores sordos que utilizan el lenguaje de señas para contar la historia.

Para Jesús Jiménez, director de la compañía de teatro para sordos Seña y Verbo, “…trabajar con
los sordos es otra experiencia, es otro mundo. La sensibilidad es otra, la manera de ver las cosas es otra, la manera de percibir y, en este caso, de los sonidos, es otra totalmente diferente”. La seña de Jesús es el puño cerrado haciendo como si te peinaras del lado derecho, sobre la sien. Así es como lo llaman los sordos.

Alberto Lomnitz, actor y director escénico, conoció el trabajo del Teatro Nacional de Sordos de Estados Unidos (National eatre of the Deaf) y se inspiró para fundar en 1993 Seña y Verbo, la primera compañía de teatro para sordos en México. Durante poco más de 20 años, Alberto fue el director general de la compañía hasta que hace dos años se fue a dirigir la Coordinación Nacional de Teatro, dejando a cargo a Eduardo Domínguez como director artístico (quien es sordo) y a Jesús Jiménez como director administrativo.

Los actores base de la compañía son sordos o tienen una debilidad auditiva alta. Hay también actores oyentes que son invitados a participar en las obras. Todas las puestas en escena son bilingües, o sea que pueden ser comprendidas y disfrutadas por todos.

En la visita a la oficina de Seña y Verbo, Jesús me platicó del gran reto que fue la adaptación de Romeo y Julieta. La traducción del español al lenguaje de señas les llevó casi ocho meses porque había muchas señas que no existían, que se crearon para la obra, ya que Shakespeare está lleno de poesía y en el lenguaje de señas no hay tanta poesía. Para este proceso se invitó a personas sordas a ver los ensayos y, repasando escena por escena, se les preguntaba si se había entendido o no. El estreno de ¡Silencio, Romeo! en La Corrala del Mitote (Centro Cultural Universitario) fue un éxito rotundo, un espectáculo muy emotivo y conmovedor, tanto para sordos como para el público oyente.

Otro gran ejemplo es la obra Música para los ojos, protagonizada por tres actores sordos y un oyente que hace el papel de director de orquesta. Con ayuda de vídeos proyectados, la historia se va narrando: es una coreografía perfecta hecha por actores que pareciera que están al tanto de los sonidos musicales. Todo el diálogo es música, ni una sola palabra en los últimos 24 años, Seña y Verbo se ha convertido en un referente de la cultura sorda y de inclusión. Más allá de ser la segunda compañía de teatro para sordos más importante del mundo, es una empresa cultural que no solo oferta obras de teatro, también brinda talleres y conferencias que buscan la inclusión, tanto para los sordos como para los oyentes. Este es un esfuerzo que se hace en conjunto con aliados, como la Biblioteca Vasconcelos y el British Council. Además, la compañía ha desarrollado un programa muy importante llamado “Manos a los estados”, el cual consiste en la creación de pequeñas compañías de teatro para sordos en diferentes ciudades de nuestro país. De esta forma el modelo de inclusión puede ser replicado para tener un mayor alcance.


Según datos del INEGI, en México hay alrededor de 700,000 personas sordas o con discapacidad auditiva, y tan solo 40 intérpretes de la lengua de señas. Es una minoría que se encuentra en grave exclusión, especialmente a nivel educativo y, por consecuencia, laboral. No existen programas que propicien que más gente se capacite para poder enseñar a personas con esta discapacidad. Asimismo, la comunidad sorda considera que, entre todos los grupos con discapacidad, ellos son los más excluidos puesto que a la vista no es evidente que tengan alguna discapacidad y eso hace que sean menos “interesantes” para la foto con el político. “El sordo no vende”.

La expectativa común de los sordos es poder estudiar la primaria, y unos cuantos la secundaria. Los trabajos que consiguen son los que pocos quieren hacer, nunca un puesto de mucha responsabilidad. Por eso, los actores de Seña y Verbo son una fuente de inspiración para niños y jóvenes que pensarían que no tienen otra posibilidad de empleo o de futuro: pueden ser actores, pueden encontrar en la compañía un proyecto incluyente, una oportunidad para ser parte de una comunidad que propone una forma distinta de acercarse al teatro y a la cultura en nuestro país.


Regina Rivero Borrell (México 1989) cofundadora en Mi Valedor y en OHA.