“Un balón te puede cambiar la vida. (…) cuando no se tiene nada, cuando la vida está vacía, cuando no se tiene un trabajo, un hogar…, el que te den una oportunidad así es muy valioso, es motivador”.
–Abraham Miranda, cofundador de Street Soccer México

En el verano de 2007 un equipo de ocho jugadores y dos personas del staff viajaron a Copenhague, Dinamarca, representando por primera vez a México en la Homeless World Cup, una iniciativa mundial que promueve el futbol como herramienta de cambio social. Ese fue el inicio de Street Soccer México, un proyecto que a diez años de su creación ha impactado de forma positiva a más de 25,000 niños y jóvenes de diferentes zonas de todo el país.

La inspiración

La primera edición de la Homeless World Cup (Copa Mundial de Futbol Callejero) se llevó a cabo en Graz, Austria, en 2002. Dos editores de revistas callejeras –Mel Young y Harald Schmied– pensaron que sería buena idea organizar un torneo de futbol entre los vendedores de sus revistas. A partir de entonces cada año se arma un mundial de futbol callejero. La fundación Homeless World Cup utiliza el poder del futbol para motivar a la gente de la calle a cambiar sus vidas. Su objetivo es que la gente invisible sea visible, que las personas pasen del lado oscuro de la calle a la luz, y que con el tiempo se vaya acabando la pobreza y la situación de calle en las ciudades del mundo.

Pareciera una idea muy utópica; sin embargo, en los años que lleva sucediendo, la copa mundial ha tenido gran impacto, no solamente entre los jugadores, sino que además ha contribuido a que la sociedad cambie su visión hacia distintos sectores vulnerables. De hecho, los mundiales se llevan a cabo en espacios públicos de lugares importantes para llamar la atención de la población y poder mostrar una imagen positiva de los jugadores. Por ejemplo, el torneo del año 2010 fue en la playa Copacabana, en Río de Janeiro; en 2011, en una explanada junto a la Torre Eiffel, en París; y en 2012 tuvo lugar en el mero Zócalo de la Ciudad de México, donde más de 20,000 personas vitorearon a los equipos de 54 países. En el discurso inicial de aquella vez, Mel Young dijo: “Tenemos un sueño: que los jugadores que juegan el día de hoy en México cambien sus vidas, tengan una casa y un empleo. Tenemos el sueño de que el resto del mundo vea qué está pasando y se una, para que miles de personas más levanten el balón y cambien sus vidas”.

 Los primeros goles

Daniel Copto y Abraham Miranda conocieron el torneo Homeless World Cup en Canadá, y pensaron que un proyecto como ese debería ser replicado en nuestro país. Se acercaron con los organizadores del evento con el objetivo de aprender todo sobre el programa de futbol social y así regresar a México para implementarlo.

El inicio fue complicado, buscaron fondos con amigos y familiares para poder sacar adelante el proyecto. En 2009 lograron hacer una alianza con Fundación Telmex Telcel, una relación clave para el desarrollo y consolidación de Street Soccer México. Cada año el proyecto fue creciendo y expandiendo su impacto a todo el país.

En estos diez años de trabajo, Street Soccer ha desarrollado dos programas. El primero es “De la calle a la cancha”, el cual año tras año convoca a jóvenes en situación vulnerable a participar en un torneo a nivel nacional. De ahí se conforman los equipos estatales, mismos que vendrán a la Ciudad de México a jugar y de donde se seleccionará al equipo nacional que representará a México en cada edición de la Homeless World Cup.

El segundo programa es el de “Ligas formativas” y se lleva a cabo en comunidades de extrema pobreza, con altos índices de drogadicción, alcoholismo, violencia y exclusión. Se hace un trabajo de forma permanente a través de talleres, pláticas, entrenamientos y torneos, con el objetivo de satisfacer cinco elementos clave: acondicionamiento físico, integración grupal, desarrollo humano, técnica y táctica del futbol callejero, y la participación en el torneo de la propia liga.

El triunfo

Los que han sido parte de Street Soccer son considerados agentes multiplicadores de cambio. Gracias al trabajo constante han ido desarrollando habilidades de responsabilidad, trabajo en equipo, respeto y disciplina, que poco a poco van contagiando a los otros miembros de la comunidad. “Los entrenamientos, las sesiones y la participación en los torneos se convierten en espacios de transformación, donde el joven pasa de estar en situación de marginación, a tener estatus de actor social”, dice Abraham. Si bien aquellos jóvenes que van al torneo nacional o al mundial viven una transformación importante, la gran mayoría de los chavos que se involucran tiene la experiencia de conocer nuevos lugares, saber cómo se vive en otras localidades, tener contacto con otras tradiciones y hacer amigos; adquieren otra dimensión de su propia realidad.

Hay grandes historias de éxito de quienes han pasado por las canchas de Street Soccer, como la de Ricardo Cabal, un chavo que vivía en situación de calle junto con su esposa, ambos menores de edad. El equipo de Street Soccer empezó a trabajar con ellos, con la idea de ayudarles a reconstruir su vida. Al asistir a los talleres, a los entrenamientos y al equipo de su comunidad, él logró superar su problema de adicción y le dieron apoyo para que pudiera conseguir una chamba. Ahora, el buen Cabal trabaja para Street Soccer y recibe un sueldo que le da una mejor calidad de vida a su esposa y a su hija. Además, es un ejemplo a seguir para toda su banda del metro Pino Suárez.

En el verano de 2016 un equipo conformado por más de 40 personas, entre hombres, mujeres, el staff y hasta las porras, viajaron a Glasgow, Escocia, representando a México en la Homeless World Cup. Tanto el equipo femenil como el varonil se coronaron campeones a nivel mundial, por segunda ocasión consecutiva. Este año toca ir a Oslo, Noruega, y desde ahora los torneos empiezan a armarse para saber quiénes serán los siguientes agentes de cambio que jugarán futbol callejero para enfrentar la exclusión social en nuestro país, y en el resto del mundo.