Texto y foto: Marina Rodríguez Agner

Si queremos saber qué es el ixtle y buscamos en la web, encontraremos que es una fibra vegetal conocida por su nobleza y resistencia, y que es usada desde el México indígena. El ixtle viene de la fibra del agave y es un término del náhuatl, una lengua prehispánica. Por eso, no es casualidad que Isabel se dedique a realizar sus artesanías con ixtle, pues al escuchar su historia de vida puede leerse en su cuerpo y su alma que, si hay algo que sabe hacer, es resistir.

Isabel Martínez tiene 60 años, es de la Ciudad de México, y tiene ascendencia haitiana, pero sus abuelos migraron a México para trabajar en las minas de Guanajuato y aquí se quedaron. Su conexión con el ixtle y la luffa viene de cuando era una niña y experimentaba con estos materiales orgánicos para usos cotidianos. Lleva trabajando con ambos desde hace 40 años y los transforma en artesanías terapéuticas; por ejemplo, el fruto de la luffa tiene propiedades relajantes y estimulantes para el sistema nervioso. Es por eso que sus artesanías están cargadas de energía y vitalidad, esa que corre por la sangre de su numerosa tribu, ¡donde tiene 50 primos!

Su forma de trabajar estos materiales es respetando la naturaleza. Ella sabe muy bien que la sociedad de hoy se rige por la competencia y el consumo, pero nada de eso la representa. Prefiere respetar el formato y la estructura del fruto y, con base en ello, determina sus artesanías, que van desde alhajeros, exhibidores de aretes y moños, hasta gargantillas y plumas forradas con estas fibras naturales; inclusive le da forma a sandalias y huaraches con el ixtle trenzado. “Las personas ven mi trabajo y me piden productos. Todo lo del agave y del desierto es energía solar: fortaleza”.

Su emprendimiento le permite generar una fuente de ingresos para cubrir los gastos de su familia. Pero fue gracias al curso de Desarrollo de Habilidades Empresariales que tomó en Crea que supo cómo darle un giro importante: logró pasar de la subsistencia a la productividad económica, a ponerle un nombre a lo que hace, y a darle valor a su trabajo y al de las comunidades indígenas. Isabel sabe muy bien que estas comunidades laboran de sol a sol y la remuneración que obtienen por su arduo trabajo es mínima y, en ocasiones, injusta. Por eso, se ha puesto en contacto con comunidades indígenas del estado de Guerrero que se dedican a tallar el ixtle, para enseñarles a realizar el proceso completo y que no se conviertan en víctimas del mercado.

¿Cómo comenzó en esta actividad? Les regalaba sus creaciones a familiares y amigos y, tanto gustaron, que ellos le empezaron a pedir las artesanías para regalar a otras personas. Así se fue tejiendo su red de pedidos. Todo está conectado. Todo guarda relación. El universo entero dialoga y nos envía mensajes. Por eso denominó a su emprendimiento “Creaciones Yei”. Su tribu la apodó Yei desde pequeña sin motivo alguno, pero Yei significa el número tres en náhuatl. Habitamos el tercer planeta, estamos en la tercera dimensión, el número tres es el creador en la cultura europea… y nada es casualidad.

En Crea nos pensamos como potenciadores y realizadores de sueños, porque emprender es más que hacer un negocio: es emprender un sueño y materializarlo. Nos gusta escuchar las historias de nuestras mujeres porque son tesoros en medio del desierto. Todas ellas son distintas: tuvieron o tienen diferentes realidades, diferentes obstáculos, diferentes sueños, pero el denominador común es uno solo: la convicción de que pueden transformar su vida. La protagonista de este texto es Isabel. Desde Crea solo ayudamos a correr las piedras del camino y a darles las herramientas para que más mujeres como Isabel puedan crear.

Isabel se despide diciendo: “La solución está en nuestro interior y hay que canalizar esa creatividad que tenemos, porque no nos damos cuenta de todo lo que podemos hacer hasta que lo intentamos. Cualquier idea que se te ocurra hazla y algo saldrá, y experimentarás la satisfacción que te genera verla hecha realidad”.

 

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Marina Rodríguez Agner forma parte del equipo de Crea Comunidades de Emprendedores Sociales, una organización que busca empoderar e impulsar a mujeres emprendedoras y empresarias de zonas social y económicamente marginadas. Crea viene de creer y de crear. Significa creer en lo que uno crea, en las habilidades de las mujeres y en su potencial.