Sara y su esposo tienen una tiendita en Iztapalapa desde hace siete años. Él la atiende y ella lo apoya por las tardes y los fines de semana. Pese a que tienen un nuevo minisúper de cadena cerca de su tienda las ventas no han disminuido tanto, tal vez sea por el trato. “Aquí se les atiende rápido y de buen modo, nos pueden reclamar y todo, y allá se tienen que esperar, les cobran lo que quieren”, dice Sara. Fuera del hielo y los vinos, su tiendita ofrece productos similares a los de los competidores, y cree que es posible que con el apoyo del equipo de Tenoli puedan mejorar su operación para no perder su posición en el mercado local.

Tenoli es una empresa social que busca que las tiendas de la esquina perduren, especialmente en zonas marginadas de nuestra ciudad. La idea se desarrolló entre 2013 y 2014, mientras los fundadores, Rodrigo y Thomas, estaban estudiando su maestría en el extranjero. Todos tenían cierta inquietud por temas de baja productividad, el sector informal y las microempresas. La Ciudad de México fue un lugar que les interesó, y empezar en Iztapalapa fue la decisión que tomaron tras acordar que las más de veinte mil tiendas de abarrotes de la zona eran las que más necesitaban de este proyecto que se traían entre manos. En cuanto llegaron a México se les unió un tercer socio, Nicolás, y juntos se acercaron a organizaciones establecidas en la zona y encontraron un espacio donde armar su centro y empezar a trabajar con las primeras quince tienditas de la zona.

El Mercado Félix Cuevas y Amores se localiza en el corazón de Iztapalapa, en Santa Cruz Meyehualco, junto a las canchas de fut. A quinientos metros a la redonda existen 75 tienditas, 40 microempresas de todo tipo (papelerías, pollerías, fruterías, tlapalerías y demás) y tres franquicias de minisúper. Es ahí, en un local a la entrada del mercado, donde se encuentra el centro de atención de Tenoli. Todos los días se imparten cursos básicos de administración, contabilidad, mercadotecnia, asuntos legales y otras herramientas prácticas que los tenderos pueden aplicar en sus negocios.

Los chicos de Tenoli han notado que la gran mayoría de las misceláneas nacen por necesidad: una familia instala una cortinilla de metal y monta un changarro en la sala o el garaje de su casa. Sin duda, el esfuerzo y las ganas con las que los miembros de la familia empiezan a operar el negocio son evidentes, aunque es común ver que las habilidades operativas no son su fortaleza. Son pocas las tienditas que llevan una contabilidad eficiente, que se preocupan por bajar sus costos, aumentar su variedad de productos y aplicar estrategias de crecimiento. Se caracterizan por tener productos variados de las principales marcas multinacionales que nos dan de comer a todos los mexicanos. Sin embargo, hay quienes empiezan a interesarse por darle una mayor oferta a su anaquel. Justamente, una meta de Tenoli es hacer alianzas con empresas que pueden ofrecer productos distintos y novedosos, para fomentar un mercado variadito y competitivo.

Según el presidente de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes, Cuauhtémoc Rivera, el último año cerraron cerca de treinta mil misceláneas en todo el país, principalmente por los impuestos a productos como refrescos, cigarros y papitas, así como por la inseguridad de ciertas zonas. En Iztapalapa las cosas no son tan diferentes: en los seis meses que lleva Tenoli, ya van unas ocho que cierran. La competencia a la que se enfrentan las tiendas de abarrotes es claramente dispareja. Como cualquier otro negocio, el acceso a créditos, seguros y bienes públicos puede mejorar por completo su desarrollo. Es común que gasten mucho en electricidad y otros bienes, y que incluso sean ellos los que se aseguran con barrotes de metal que no permiten entrar ni a los ladrones ni a los clientes. Para Rodrigo y su equipo esto tiene que cambiar, por lo que están buscando que Tenoli sea un puente entre las misceláneas y las empresas que ofrecen microcréditos, microseguros y bienes públicos; lo que hacen es facilitar la relación y el proceso que cada tendero tiene que hacer para lograr llegar a esos bienes. Mientras mejor equipados estén, las tienditas podrán sobrevivir y progresar.

En los primeros seis meses de operación, Tenoli logró colaborar con doscientas tienditas. El apoyo que han dado a cada tendero ha sido especial y muchas veces exitoso. Por ejemplo, una tendera acostumbraba a poner la caja de pan dulce en la parte de atrás del mostrador; en uno de los talleres le recomendaron pasar la caja al frente junto con un letrero de “pan dulce fresco”. En cuestión de una semana sus ventas de pan se duplicaron. O el caso de otro dueño, a quien se le sugirió cambiarse al local de al lado y acomodarlo de tal forma que la gente pudiera entrar y acercarse a los productos. El aumento en las ganancias fue inmediato.

El día que abrió Tenoli fue la primera vez que muchos de los tenderos de la zona cercana al Mercado Félix Cuevas se sentaron frente a frente, se conocieron y se empezaron a juntar para hacer un frente en pro de la supervivencia de sus negocios. Se dan consejos y se apoyan, hacen compras en conjunto para bajar costos y, pese a que son competencia entre ellos, saben que si todos se unen, todos ganan.