Ingresé a la población de calle por conflictos familiares, por menso y por no actuar a tiempo jurídicamente. Sin embargo, tuve el privilegio de vivir invaluables momentos y se fortalecieron los vínculos de amor, confianza, y apoyo entre mi madre y yo durante el tiempo que la acompañé en su enfermedad.

Antes de que ella falleciera, yo dormía en el albergue, la cuidaba en el día. Cuando murió ya fui más de calle, y la calle fue mejor que algunos familiares.

Recuerdo que a sus 90 años cuidaba a sus gallinas, a sus plantas, y hacía otras labores de casa en el terreno que dejó mi padre. Todo cambió cuando una de mis hermanas la despojó del terreno. Yo fui testigo. Durante el conflicto que afectó su salud por más de 4 años, atropellaron a mi hermana Raquel y murió, ella fue su compañía durante 60 años. Cuando se consumó el despojo, aumentó su tristeza por depresión y decepción.

“Doña Mary”, mi madre, siempre tuvo fe y confianza en Dios, disfrutaba tomar el sol, mirar las flores, etc. La última vez que la vi, estaba disfrutando su descanso que tanto necesitaba. Un día antes, nos habíamos despedido y agradecido. Conservo su bendición y la última imagen de su cara radiante de paz, serena y tranquila, y le doy gracias a Dios.

Soy vendedor de la revista Mi Valedor porque me gusta el proyecto. Vendo pocas revistas pero este ingreso me ayuda a pagar más fácilmente el albergue y comer mejor. Además gano autoestima y aprendo en los talleres de Mi Valedor. También recibí apoyo en tratamiento dental. Me siento bien al ser parte de este magnífico proyecto.

Ya no tengo depresión aguda, la hernia me limita pero es operable, y tengo mejor concentración y conversación. Los pensamientos de rencor por la cizaña de algunos familiares, ya los guardé para que no estorben.

En el futuro, quisiera visitar a mis hijos en Xalapa y cuidar más mi salud. Pienso trabajar más y ahorrar para rentar un cuarto. Si tengo vida, casa y pensión, me gustaría pertenecer a un grupo de apoyo a gente despojada y abandonada.

Pensar y hacer nos hace crecer, somos valedores.