Soy de Tampico. Vine a buscar empleo en la Ciudad de México, pero no pude encontrarlo. Yo quiero a mi mamá porque me dio la vida. No la veo desde hace dos años, pero quisiera verla otra vez para decirle cuánto la quiero. Ella no sabe que estuve en la calle, cree que vivo con mi papá; si se enterara, vendría a buscarme.

Toda mi familia cursó una carrera. Yo quise ser como ellos, pero no se pudo. Me gusta la informática. Mi tartamudeo se debe a que de chiquito sufrí un accidente, lo bueno es que ya lo superé y no me discriminan.

Estuve durmiendo en la Central Camionera del Sur y del Norte. Ahí conocí a un chavo que me habló del albergue de Coruña Jóvenes, donde estuve por seis meses, pero un día llegué tarde y me dieron de baja. Fue así que volví a mi situación de calle. En 2016 conocí al hermano César y me comentó del proyecto Mi Valedor. Me animé a pasar por allí, se me capacitó y vendí mis primeras cinco revistas.

Me gustó mucho la edición once, “Quemando grasa”, porque da muchos consejos para bajar de peso pero sin ofender a nadie. Los talleres me parecen buenos y divertidos, me gusta sobre todo el de carpintería y radio. Me da gusto participar en la revista. Aunque dejé un tiempo Mi Valedor, ahora estoy en casa otra vez, con mucha alegría y energía.

Yo los invito a que la compren y si quieren venderla, háganlo. Espero un día tener mi propia casa, un trabajo estable y reunirme con mi familia.

Saludos de su valedor, Leo