Texto: Héctor Castillo Berthier
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ZONA SUBMETROPOLITANA

VOTO RACIONAL

El 26 de abril, en la Reunión de Consejeros de Citibanamex, Peña Nieto confió que el voto ciudadano fuera: “Un juicio que no venga necesariamente del estómago, sino de la cabeza, con sentido de responsabilidad, para con nuestra nación” (Reforma, 27/IV/2018).

Las políticas populistas, los modelos proteccionistas y el manejo irresponsable de las finanzas públicas, son dañinas, aseguró el presidente.

Ese es el mensaje central de Peña Nieto a la nación con una señal directa para AMLO.

AMLO es un viejo político tachado de anticuado. Es tan inútil (según el PRIAN) que en un video aparece de espaldas en un auto que, según su acompañante, no podrá manejar porque ya no usa llave.

AMLO trae, según el PRIAN, un enorme caudal de seres irracionales (“chairos”), que son fanáticos que lo siguen a ciegas sin saber por qué.

AMLO acarreará, según el PRIAN, todos los males existentes en otras latitudes como Cuba o Venezuela.

No es necesario un análisis. Se trata de la demonización de un político que nos traerá todos los males, según ellos, porque la gente votará visceralmente.

Esa es la apuesta de Peña Nieto: que la gente no vote con el estómago sino con la cabeza.

Hay una clara descalificación para AMLO. No se trata de rechazarlo por ser un político antagonista… Se trata de un extraño.

Se trata de un ser venido del pasado. Con ideas viejas e inoperantes. Fanático del socialismo, que pondrá en peligro el bienestar de la nación.

Para Peña Nieto, AMLO es un ser venido de otro mundo, que aniquilará los beneficios de su gobierno que no podemos ver, pero que, según él, existen.

Para lograrlo utiliza todas las herramientas de la guerra sucia.

Se trata de hacer que crezca el miedo (Miedo o Meade). Se trata de fortalecer el odio. Se trata de que la gente entienda que AMLO envilece el entendimiento.

Y en esa lucha se pretende desvanecer las causas de la inestabilidad de su gobierno.

Que nadie más hable de la Casa Blanca. Ni de la mansión de Videgaray en Malinalco. Ni del Socavón. Mucho menos de la corrupción con OHL y, de paso, ocultar los sobornos de Odebrecht.

Toda la corrupción del sexenio de Peña Nieto es parte de nuestra historia. Es parte de nuestro enojo. Es parte de un México que ya no queremos vivir. Es parte de un pasado que queremos desterrar y AMLO, por lo menos, habla de eso.

Por eso, para la clase gobernante y las acomodadas clases medias que buscan mantener sus privilegios, AMLO es un blanco perfecto.

Entre todos los candidatos abrió una puerta para pensar diferente.

Lo demás, son repeticiones del esquema político que queremos desterrar.

No estoy seguro que el país vaya a cambiar radicalmente si AMLO gana la presidencia, pero sí estoy seguro de que cualquiera de los otros candidatos, sería una opción peor que apostar por el cambio.

Nuestra política en general es un desastre.

¿Debemos apoyar ese cambio? ¿Debemos permanecer igual?

El voto racional decidirá al ganador el primero de julio.

¿Usted qué opina?

LA VERGÜENZA

Todas las sociedades necesitan un mínimo de vergüenza para subsistir.

La vergüenza nos da un elemento de cohesión social. Nos da pautas para actuar y nos pone frenos. Invita a acciones colectivas naturales y nos hace sentir culpables cuando fallamos.

Las leyes no castigan la vergüenza, pero tratan de orientar el comportamiento de los ciudadanos.

Por ello es importante revalorar el papel de nuestras instituciones. Muchas fallan. No son perfectas. Y, peor que eso, cometen errores garrafales es su aplicación.

¿Hay algún mexicano que no sienta vergüenza del estado de sus instituciones?

Juan Pardinas nos da una pauta: “¿Qué sucede cuando el Tribunal encargado de interpretar la ley electoral se vuelve un motivo de vergüenza? ¿Qué le depara a una democracia si los magistrados que deben calificar y dotar de certeza a la elección presidencial se convierten en un catalizador de sospechas?”, (Reforma, 15/IV/2018).

Hay muchas formas de interpretar el papel de las instituciones.

Peña Nieto y sus secuaces, las alaban. Las utilizan. El resto de la población las padecemos. Nos enojan. Nos hacen sentir que vivimos en despoblado.

Todas las instituciones tienen defectos, eso es natural. Lo importante es que, desde la acción pública y el gobierno, encontremos los mecanismos para volverlas ágiles, rápidas, eficientes y útiles para la comunidad.

Con Peña Nieto (y con muchos gobiernos más del tipo de Miguel Alemán), hemos tenido gobiernos desvergonzados. Que anteponen los intereses privados de sus amigos y colegas. Que nos obligan a mantener a más de 50 millones de mexicanos en la pobreza.

Mucha gente de la clase media cree que “ser revolucionario” es una etapa temprana de la vida. Creen que eso sólo se vive en la adolescencia o la juventud.

La verdad es que, con tantos jóvenes participando en esta elección, el concepto de Revolución puede avanzar. No se trata de una revolución armada. Se trata de entender que hay una mayoría que piensa en el bienestar colectivo y en un avance social de la población.

Si eso no lo siente usted, es una vergüenza.

RICKY RIQUÍN CANALLÍN

Con Peña Nieto iniciamos un gobierno que se tejió en medio de una telenovela.

Su idea era tan básica como “tener un presidente guapo”, con una esposa linda.

Es tan básica esa idea que el “Ricky, Riquín, Canallín”, que dijo AMLO, tuvo una acogida colectiva que definió el debate del domingo pasado.

Vivimos en un pueblo lleno de desinformación y manipulación.

El gobierno lo maneja de forma sorprendente. Gasta muchos miles y miles de millones de pesos para promover su imagen… y fracasa.

Los partidos políticos gastan miles y miles de millones de pesos para convencernos de sus bondades… y fracasan.

Y nosotros gastamos miles y miles de millones de pesos en mantener este sistema político y fracasamos.

¿Hasta cuándo?

LA CUEVA DEL DELFÍN

La mafia del poder persiste en continuar manejando el país… La mafia criminal se empeña en seguir manejando a sangre este país… Y si se acaba con las mafias: ¿El país sobrevivirá?… NPI.

¡Vientos huracanados!, si no me  mandan a celebrar en Venezuela nos veremos por acá el próximo lunes…