Texto: Héctor Castillo Berthier
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Foto: Ricardo Stuckert

ZONA SUBMETROPOLITANA

LULA

Luiz Inácio Lula da Silva “Lula”, es un obrero metalúrgico que se convirtió en presidente de Brasil en dos ocasiones, entre 2003 y 2010.

Su historia es muy peculiar.

Lula es un líder sindical, que fue ascendiendo poco a poco en la política.

Llegó, en base a su esfuerzo, a ser el líder del sindicato metalúrgico más grande de Brasil.

Es el único líder sindical en América Latina que llegó a ser presidente de un país.

Es un luchador. Es un guerrero, como lo han definido.

En Latinoamérica vivimos una oposición permanente entre los ricos y los pobres.

Los grupos más ricos de nuestros países, sólo observan sus ganancias económicas y sus utilidades.

Vivimos en un sistema económico creado y avalado por los norteamericanos.

Lula no es parte de las élites. Es un hombre de origen humilde. Por eso la derecha siempre le cierra las puertas.

Lula modificó el modelo económico de Brasil.

Siempre pensó en reivindicar la vida de los trabajadores brasileños.

Cuando fue presidente, realizó cambios sorprendentes.

Disminuyó la pobreza de Brasil en más de un 30 por ciento.

Durante sus ocho años como presidente de Brasil, hizo reformas y cambios radicales que produjeron la transformación social y económica de Brasil.

En ese tiempo, Brasil triplicó su PIB per cápita según el Banco Mundial, al punto de convertir a la República en una potencia mundial.​

Transformó a Brasil.

Lula es un hombre muy importante para la izquierda latinoamericana.

Me tocó vivirlo en directo, en las favelas brasileñas, cuando fui contratado por Naciones Unidas para trabajar en el Programa Nacional de Seguridad Pública con Ciudadanía (PRONASCI) durante 2010 y 2011.

Me tocó ver los cambios en miles de jóvenes pobres de las zonas marginales, o periféricas, como las llaman ellos.

Me tocó ver la construcción de hospitales, escuelas, la pacificación de las áreas más violentas y el mejoramiento de esas pobres comunidades.

Fue una labor titánica reconstruir la vida de las comunidades más pobres.

Lula es hoy un símbolo de Brasil, sobre todo para los más pobres.

Por eso, al concluir su mandato, fue atacado ferozmente él y sus proyectos.

La derecha y la extrema derecha brasileña quisieron acabar con él y el Partido de los Trabajadores (PT).

La historia se llama “Lava Jato” (auto lavado). Sería larguísimo poder explicar cómo se consiguió el “impeachment” (destitución) de Dilma Rousseff, su sucesora.

De alguna forma, las fuerzas de derecha brasileñas, dieron un Golpe de Estado… de forma simulada.

Por eso hoy, su encarcelamiento, resulta indignante. Las élites brasileñas no quieren que regrese a la política.

En octubre habrá elecciones y Lula encabeza las encuestas.

Lula no es sólo el viejo luchador de 72 años. Lula “es una idea”. No importa si está en la cárcel.

Es un referente de lucha para muchos millones de personas, que van a seguir peleando para restablecer la democracia en Brasil.

Todo esto generará una movilización mayor en ese país.

La imagen de Lula crecerá con su detención.

Pero ahora está en la cárcel.

ANTES DE SER DETENIDO

El 7 de abril de 2018, Lula decidió entregarse a la policía.

Lo hizo después de participar de una misa en memoria de su fallecida esposa, en la sede del sindicato de metalúrgicos de São Bernardo do Campo, en las afueras de São Paulo.

Traduje fielmente el discurso que dio ese día frente a sus compañeros. Habla Lula:

“Yo, desde hace mucho tiempo atrás, yo soñé que era posible gobernar este país incorporando a millones y millones de personas pobres en la economía, incluyendo a millones de personas en las universidades, creando millones y millones de empleos en el país.

“Yo soñé que era posible que un metalúrgico pudiera cuidar más la educación que los funcionarios con diplomados que gobernaron este país.

“Yo soñé que era posible que la gente disminuyera la mortalidad infantil, llevando leche, frijol y arroz, para que los niños pudieran comer todos los días.

“Yo soñé que era posible conseguir que los estudiantes de la periferia fueran a las mejores universidades de este país, para que la gente no tenga jueces y procuradores sólo de la élite. De aquí en poco, vamos a tener jueces y procuradores nacidos en las favelas brasileñas, nacidos en la periferia.

“No les sirve querer terminar con mis ideas, porque ellas ya están volando en el aire y no tienen como detenerlas. No les sirve tratar de cancelar mi sueño, porque cuando yo pare de soñar, yo soñaré en las cabezas de ustedes y en los ojos de ustedes.

“No les sirve creer que todo se va a parar el día que Lula tenga un infarto. Es una estupidez. Porque mi corazón latirá en los corazones de ustedes y en muchos otros millones de corazones. No les sirve creer que voy a parar. No pararé porque no soy un ser humano, soy una idea, una idea mezclada con las ideas de ustedes.

“Los poderosos pueden matar, una, dos o tres rosas, pero jamás conseguirán detener la llegada de la primavera y nuestra lucha es en busca de esa primavera. Si saben de una cosa que aprendí a querer en este mundo es mi relación con el pueblo. Yo no tengo como pagar la gratitud, el cariño y el respeto que ustedes me han dedicado en estos tantos años.

“Estamos en eso compañeros. Va un gran abrazo. Pueden tener certeza de que este cuello aquí no se baja. Mi madre ya me hizo el cuello corto para que no baje. Y no va a bajar. Yo me voy con la cabeza erguida, para salir con el pecho descubierto de allá (de la cárcel), porque voy a probar mi inocencia.

“¡Un abrazo compañeros! Gracias. Muchas gracias a ustedes por lo que me ayudaron. Un beso queridos. Muchas gracias”.

Mientras la gente gritaba: “¡Lula guerrero del pueblo brasileño!”.

POLARIZACIÓN SOCIAL

Polarización social… Eso es lo que se vive hoy en Brasil.

¿Le parece posible esta historia en otro país?

LA CUEVA DEL DELFÍN

Lula está preso por corrupción pasiva y lavado de dinero… Con 12 años de cárcel… Dicen que recibió un departamento de tres plantas en la playa de Guarujá, en São Paulo… Esa es la milésima parte de lo robado por Peña Nieto y socios… ¿Cómo volarán sus sueños?… NPI.

¡Vientos huracanados!, si no me mandan a liberar a Lula nos veremos por acá el próximo lunes…