Rizoma es un colectivo transdisciplinario e intercultural que acompaña a grupos y procesos en la construcción de espacios de producción colectiva. Para esto los miembros usan distintos métodos y técnicas como el psicodrama, la arteterapia, las artes plásticas, las prácticas narrativas, la danza y el teatro.

La formación del colectivo se basa en la sociatría, psicoanálisis, psicología social, ambiental, comunitaria y el arte educación; lo que le interesa  es rescatar los lazos sociales y la vinculación entre las personas, para recuperar nuestro potencial humano.

Las primeras experiencias de trabajo en conjunto se enfocaron en talleres que abordaron lo femenino, la exploración personal por medio de cuentos y mitos, escenas de migración mediante mapas, la investigación sobre el uso de drogas y ahora…Mi Valedor.

Rizoma tuvo tres sesiones con los valedores que detallaremos a continuación:

Sesión 1: Integración grupal. Martes 13 de febrero de 2018

Al inicio del primer taller con Mi Valedor, que se realizó en el 77 Centro Cultural Autogestivo, las personas asistentes compartieron los relatos de las historias de sus zapatos y conocieron diferentes detalles sobre si mismos y el grupo.

En un segundo momento contactaron con sus emociones a partir del movimiento corporal, iniciando un proceso de exploración y creación de nuevas narrativas, montaron escenas sobre lo que significa para el grupo el proyecto Mi Valedor y empezaron a construir una comunidad. A modo de cierre algunos asistentes realizaron un coro, que oficiara de síntesis de las experiencias compartidas en el taller.

Sesión 2: Sensación, emoción y sentimiento. Jueves 15 de febrero de 2018

En el segundo encuentro del taller de comunicación y trabajo colaborativo, las personas asistentes trabajaron las sensaciones, emociones y sentimientos a través del movimiento, técnicas teatrales y la exploración corporal.

El taller continuó con la exploración de las distintas posibilidades y formas de encuentro través de la mirada, sonrisas y gestos, experimentaron la incomodidad como un ejercicio para contactar con las sensaciones, presentaron diferentes esculturas con el cuerpo y observaron en sus compañeros su sentir y pensamientos. Finalmente compartieron en pares un regalo simbólico.

 

Sesión 3: La máscara del vendedor. Martes 20 de febrero de 2018

La tercera sesión comenzó con la exploración del espacio a partir de los sentidos y el movimiento, recreando la sensación de ser fuerzas de la naturaleza. A partir de un psicodrama interno, las personas asistentes contactaron con los recursos y habilidades que han generado en su medio laboral, lo que después les permitió jugar con distintos materiales en la elaboración de máscaras que representaban sus competencias.

Después de reflexionar en colectivo, montaron escenas que reconstruyeron las situaciones difíciles que han experimentado, y mostraron las diferentes soluciones que en el día a día han podido implementar. A partir de esta experiencia el grupo construyó una escultura corporal colectiva que reflejaba las emociones y sensaciones generadas por el taller. A manera de cierre, dialogaron sobre quiénes son y las fortalezas del equipo que conforman.

Sesión 4: Último taller. Martes 27 de febrero de 2018

El cuarto y último encuentro empezó con algunos juegos que impulsaron la atención y concentración de las personas asistentes. También se llevaron a cabo exploraciones corporales guiadas por la música, para después realizar experimentaciones sonoras con el cuerpo formuladas a partir de las experiencias suscitadas en los encuentros anteriores.

En la segunda parte del taller, a partir del trabajo con instrumentos se inició un proceso de exploración que incluyó al cuerpo y la voz, después formaron subgrupos para compartir la vivencia del taller, y construyeron una  propuesta musical que fue presentada a los demás participantes. Mientras los músicos tocaban, dos voluntarios de la audiencia dramatizaron cada pieza. A modo de cierre compartieron sus sensaciones, y montaron en escena diapositivas corporales. Finalmente, no nos fuimos del taller sin antes de decir: Gracias por estar aquí y compartir.

Gracias, Rizoma.