Alberto Analco Aguilar 

Martes

El fantástico reencuentro llegaría el 19 de septiembre, después del terremoto del 7 de septiembre de magnitud 8.2 que azoto Chiapas… Oaxaca  con un saldo de personas muertas, aparte gente que perdió todo… algunos familiares, otros conocidos, muchos quedaron en el abandono total, literalmente en la calle.

Era conmemoración del terremoto del 85 y se había anunciado que iba asonar la  alarma sísmica, dos horas después, me dirigí hacia el Oxxo por un pomo…cuando estaba esperando que me lo dieran, sentí como se movía la tierra, el miedo, pánico y el vacío crecieron dentro de mí, de saberme tan frágil y a merced de la circunstancias…la gente en medio de la calle Cinco de febrero y Mesones, gritaba… empezaba una histeria colectiva.

Miércoles

Pasado el hecho me embargo la remembranza del terremoto del 85. Ver la endeblez de mi pueblo ya de por sí gastada de tanto saqueo, pero a diferencia del 85, ahora se contaba con celulares y redes sociales por lo cual en algunos puntos  del siniestro pudo volcarse la ayuda, pero muchos, los mas no contaron con la misma suerte.

Jueves

Hay una necesidad brutal de ayuda y no sólo con víveres, sino algo más humano.

La rapiña en cualquiera de sus formas aparece desde las calles pobladas de ayuda, pero también de rateros.  Hasta el congreso de la des-unión, aprovechando la circunstancia de la tragedia para volverlo un instrumento político, es así que pocos se acordaron de Ayotzinapan.

Viernes

Las preguntas que me hago: ¿es quién va a resanar la grietas de la soledad? ¿Cómo se puede intentar regresarles una coyuntura de verdad, debe de ser pronta , no basta ayuda a medias, se les debe regresar una certidumbre parte de lo mucho que han perdido. ¿Cómo construir su confianza hacia la ingobernabilidad y la corrupción del gobierno?.

¿Cómo empezar, cuáles son las propuestas, me parece que son muchas las preguntas más que las  respuestas.

¿Se puede vivir sin techo sin intimidad, sin  sosiego pudor y sin libertad de ser, lo dudo, quisiera pensar que las circunstancias serán mejores, también no perder la fe y el espíritu.

Siempre o casi siempre una sonrisa  no está de más.


Alberto Analco Aguilar músico y escritor  del barrio del Centro Histórico, es originario de Cuautla Morelos; actualmente vive en la colonia Nonoalco-Mixcoac  y desde  ese lugar todos los días se desplaza al Callejón de Mesones en el Centro Histórico de la ciudad de México en donde trabaja  por la mañanas en el negocio de reciclado de materiales industriales del “MEN” y por las tardes canta en los café de la zona.
Su gusto por la música y la escritura es porque a través de ellas, ha encontrado una manera de expresar algo contenido, algo incomprensible. Es una especie de encuentro con su pasado y darle futuro a se presente.